- El problema
- En cada cartera hay que sacar de cada nota simple los titulares, los datos de la finca y todas sus cargas (hipotecas, embargos, importes, rangos) y volcarlo en el Excel del cliente, que tiene más de 120 columnas por fila.
- Qué montamos
- Un motor que procesa lotes de notas simples en PDF. Si el PDF trae texto, no se hace OCR: el modelo recibe la transcripción y las imágenes de las páginas, y devuelve los datos con un formato cerrado y cada importe con el fragmento del que sale. Después, código determinista calcula los totales, normaliza fechas y NIF, convierte los importes escritos en letra y consulta el Catastro. Se entrega el Excel del cliente relleno, una fila por carga, con un informe de las celdas que conviene revisar. Van 1.603 notas procesadas en cuatro carteras.
- El detalle que marcó la diferencia
- En la primera cartera el OCR solo perdió datos en 2 de 176 documentos; casi todos los errores venían de interpretar. Por ejemplo, 34 de esas 176 notas daban el importe en pesetas y en euros, y el modelo se quedaba con las pesetas. En la última cartera, 320 notas recibidas y entregadas el mismo día, la revisión del cliente dio un 98,39 % de celdas correctas. El fallo más repetido resultó ser una regla (un identificador de contrato que se copiaba en todas las cargas) y se corrigió con código, sin volver a llamar al modelo: 98,77 %.